
Mariano Mercerón Masó, nació en Santiago de Cuba en 1915, hijo de Antonia Masó Vinent, guitarrista y José Canuto Mercerón, trompetísta de una banda militar.
Mariano resultó ser un niño que nació entre músicos. Su madre le enseñó solfeo y su primer instrumento desde joven lo fue el clarinete el cual lo tocaba excepcionalmente según entrevista de la cual me informa Roberto Bello, periodista colegiado. Su primera actuación la tuvo en la banda de música de “Palma Soriano”pueblo de la región oriental. Posteriormente Mercerón se interesó por el saxofón alto del cual resultó un excelente exponente.
A finales de los años 1920 creó la orquesta “The Peeper´s Jazz” influenciado por las bandas de música norteamericanas. Pasado unos años Mariano sustituyó el nombre de la orquesta por “Mariano Mercerón y sus Muchachos Pimientas”.
Con mucho tacto e inteligencia Mariano Mercerón conformó una orquesta con una calidad extraordinaria y muy disciplinada. Después de la cuerda de saxofones reagrupó las de los metales, ritmos y voces. Para las voces escogió a un cantante extraordinario que fue el panameño Camilo Rodríguez, así como también a otro cantante santiaguero que fue Roberto Duany.
Este incansable músico creador que tal parece que estuvo componiendo obras, casi hasta el día en que falleció. Hay que vivir lo que representa una grabación para saber el desgaste físico mental que representa.
En los años aproximadamente en que Mercerón se mantuvo activo como músico profesional y sacando la cuenta en que casi todos los arreglos musicales salían de su puño y letra es preciso pensar que era un hombre de hierro puro. Máxime cuando en aquellos tiempos no existían computadoras ni instrumentos electrónicos que le dieran un apoyo.
En ocasiones pienso que este hijo de los santiagueros Antonia y José, que falleció a los 60 años en la ciudad de México, estableció un record bastante difícil de igualar situándome en tiempo y espacio, pues además de todo nunca perdió el contacto con sus padres y su tierra cubana.
Aleluya al músico compositor y guía de la música de nuestra tierra cubana, quién grabó una cantidad exuberantes de obras musicales como para que este trabajo no termine nunca